¡Dejó atrás su vida urbana para vivir en la selva amazónica!
Justin Alvo, un estadounidense de 23 años, dejó su trabajo y estilo de vida en la ciudad para vivir en lo profundo de la selva amazónica ecuatoriana. Tomó esta decisión que le cambiaría la vida tras enamorarse de María, de 22 años, miembro de la tribu Shuar.
A pesar de los temores de sus amigos y familiares, Justin se fue a vivir con la comunidad de María. Al principio le costó adaptarse, sufrió rechazo social, fue señalado como traficante de órganos y tuvo choque cultural con la chicha, bebida fermentada de yuca masticada que le provocó diarrea. Dijo que no cambiaría esta vida por la anterior, que era despertarse, ir a trabajar y volver a casa para básicamente vivir en una caja.
La pareja dio la bienvenida recientemente a su primer hijo, Oliver, el 9 de junio de 2026, con cesárea de emergencia. Desde entonces Justin comparte en YouTube su experiencia de adaptación a la vida cotidiana de la comunidad Shuar, feliz con loros volando sobre su cabeza y monos aullando de fondo.
7. VERSIÓN WEB – Muy atrapante
Estadounidense de 23 años dejó vida urbana para vivir en selva amazónica ecuatoriana
Justin Alvo se enamoró de María, de la tribu Shuar, y tuvo su primer hijo en la selva.
¿Quién es Justin Alvo y por qué se fue a la selva?
Justin Alvo, un estadounidense de 23 años, dejó atrás su estilo de vida urbano para vivir en lo profundo de la selva amazónica ecuatoriana. En julio de 2026 reveló que su padre se había criado en una zona remota de la Amazonía oriental ecuatoriana llamada Tres de Noviembre. Tras crecer, su padre abandonó la región y acabó en Estados Unidos. Justin decidió hacer un viaje a los pueblos de la selva en el este de Ecuador para aprender más sobre la infancia y la herencia de su padre y para documentar la cultura en la que se había criado. Fue entonces cuando conoció a María, de 22 años, que trabajaba como chef en un restaurante amazónico.
¿Cómo conoció a María de la tribu Shuar?
Básicamente le dijo: ‘Oye, me gustas mucho, eres muy linda y quiero hacer documentales y videos sobre el pueblo Shuar’, contó Justin. Ella respondió: ‘Sí, hagámoslo’. María, quien usaba uno de esos teléfonos de 20 dólares, le dio su Instagram. Se comunicaron y acordaron verse al día siguiente para grabar un video. Justin admitió estar nervioso, incluso compartió su ubicación con amigos por temor a ser secuestrado. Al principio la comunidad de María sospechaba que era traficante de órganos.
¿Cómo fue su adaptación a la vida en el Amazonas?
A Justin le costó adaptarse al estilo de vida tribal, sufriendo rechazo social y diarrea desde muy pronto. Otro choque cultural fue la chicha, bebida fermentada de yuca que las mujeres mastican, escupen y dejan fermentar una semana. Rechazarla es falta de respeto. Le provocó el peor dolor de estómago, pero después de un año y medio llegó a apreciarla. Dijo que no cambiaría esta vida por la anterior de vivir en una caja, y ahora es feliz con loros volando y monos aullando. El 9 de junio de 2026, Justin y María dieron la bienvenida a su hijo Oliver con cesárea de emergencia, tras complicaciones en el parto.