jueves, agosto 13, 2026

Hermanos sobrevivieron a dos terremotos seguidos

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Para Winder y Deivi Delfín, el terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto significó mucho más que un nuevo movimiento de tierra. Para los dos adolescentes venezolanos, de 17 y 15 años, volver a sentir un sismo fue enfrentarse nuevamente a los recuerdos de una tragedia que todavía permanece abierta, después de haber perdido a su madre, un hermano menor y su abuela en La Guaira.

Los hermanos se encontraban en Cali, ciudad a la que llegaron después de abandonar Venezuela tras el terremoto del 24 de junio. El propósito de su viaje era alejarse del lugar donde habían vivido uno de los episodios más dolorosos y comenzar una nueva etapa junto a su padre, Deivid Delfín, de 44 años, dedicado a la barbería. Pero la tranquilidad que buscaban duró poco.

Cuando el reloj marcaba las 7:34 de la mañana del lunes 10 de agosto, un terremoto de magnitud 7,4, cuyo epicentro estuvo ubicado en San José del Palmar, Chocó, estremeció distintas zonas del occidente del país. Los jóvenes estaban dentro de su vivienda cuando comenzaron las sacudidas y salieron rápidamente a la calle, mientras su padre se encontraba trabajando y emprendió el regreso a casa. La preocupación aumentó cuando llegó y no encontró a sus hijos, con el miedo de que la historia se repitiera, hasta que pudo reencontrarse con Winder y Deivi vivos y sin heridas.

El antecedente de esta familia se remonta al 24 de junio, cuando sobrevivieron al terremoto ocurrido en La Guaira, donde la recuperación de los cuerpos se extendió durante 26 días y dejó una huella profunda. Por esa razón, cuando el suelo volvió a moverse en Cali, la reacción no fue solo la de quienes acababan de experimentar un terremoto, sino la de dos jóvenes que ya habían vivido la pérdida. Después del sismo colombiano, los tres permanecieron durante varias horas fuera de la vivienda ante el temor de réplicas, con el impacto emocional nuevamente presente.

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