La escena fue brutal: una turista arrastrada en plena vía pública, forcejeando por sus pertenencias mientras dos hombres la halaban sin piedad en la bajada del convento de La Popa, en Cartagena. El video, grabado por un conductor, desató indignación nacional.
Los agresores huyeron en motocicleta con un cómplice. La reacción fue inmediata: autoridades ofrecieron $10 millones de recompensa y desplegaron un operativo especial con drones de detección térmica sobrevolando la zona.
La captura llegó en tiempo récord. Y el contraste fue impactante. Los mismos hombres que minutos antes actuaron con violencia terminaron con la cabeza baja, la voz quebrada y lágrimas frente a los uniformados. “Es la primera vez que lo hicimos”, dijo uno de ellos.
El caso deja una pregunta abierta sobre la seguridad en uno de los puntos turísticos más emblemáticos de la ciudad.