La niña de 10 años fue abusada y asesinada en Frontino. Medicina Legal confirmó que el crimen se hizo pasar como un atentado contra su vida. La familia exige justicia y las autoridades ofrecen 100 millones de recompensa.
El dolor volvió, esta vez atravesado de indignación para la familia de Jhady Sofía Osorio Meza. La pequeña de 10 años perdió la vida el 23 de septiembre en su casa, en la vereda Las Cabras, en Frontino, Antioquia. Durante casi un mes, la familia creyó que la niña había atentado contra su propia vida, pero la necropsia de Medicina Legal confirmó todo lo contrario: fue abusada sexualmente y asesinada por asfixia mecánica.
El padre de la menor relató la escena atroz que encontró al llegar a la vivienda. “Ver a mi niña en el corredor de la casa guindada… principalmente pensamos que había sido un atentado contra su vida porque encontramos un banco recostado, un mueble y a mi niña guindada a un lado”, contó. Jhady había quedado sola apenas una hora, mientras su papá compraba materiales y su mamá trabajaba.
La verdad que reveló el examen forense dejó al descubierto la crueldad del agresor, quien no solo abusó de la niña en varias ocasiones, sino que montó la escena para desviar la investigación. Hoy, la familia pide justicia y que los hechos se aclaren pronto para capturar al culpable, una persona que, temen, pueda estar acechando a otros niños de la vereda.
Para evitar que el caso quede impune, la Gobernación de Antioquia mantiene una recompensa de 100 millones de pesos para quien brinde información que permita identificar y capturar al o los responsables de este crimen que tiene a todo un pueblo con el corazón roto y lleno de rabia.