Momentos de angustia vivió Sandra Castaño, una caleña residente en Panamá, durante el fuerte sismo que sacudió ese país. La mujer relató que se encontraba preparando el almuerzo junto a su esposo cuando comenzó a sentir los primeros movimientos. Al principio fue un movimiento leve, con una pausa breve que parecía anunciar calma, pero después la intensidad creció hasta obligarlos a actuar sin dudar.
La evacuación se realizó por las escaleras desde el tercer piso del edificio de cinco pisos donde viven. Debido a la fuerza del movimiento, fue necesario sujetarse firmemente de los pasamanos para evitar caídas. Cada escalón se convirtió en un latido y cada segundo en una carrera contra la incertidumbre, pero lograron salir del edificio de manera rápida y sin registrarse lesiones o contratiempos mayores.
Afuera, la escena se repitió entre vecinos: todos evacuados, todos a salvo. La totalidad de los residentes se encuentra a resguardo en la zona abierta, el parque del conjunto, mientras las réplicas sísmicas continúan y mantienen a la comunidad en alerta. La solidaridad entre copropietarios se hizo evidente en medio del susto.
Las autoridades mantienen el monitoreo constante de la situación y recomiendan a la población permanecer en zonas seguras y atentos a cualquier novedad. La historia de Sandra es la de cientos de personas que, como ella, vivieron el mismo temblor y respiraron al llegar a suelo firme.