Iban a matarlas. Eso era lo que se escuchaba en la vereda Cañas Arriba, en Miranda, Cauca. Una madre puma y su cría aparecieron en la zona. Y el miedo se apoderó de algunos pobladores. Las amenazas de muerte contra los animales no tardaron en llegar. Pero no todos pensaban igual. Una comunidad consciente, junto a la CRC y la Alcaldía de Miranda, decidió intervenir. Y lo hicieron a tiempo. Con diálogo. Con educación ambiental. Y con la convicción de que la biodiversidad no se negocia.
El rescate y la valoración. La respuesta institucional fue rápida. Los dos felinos fueron rescatados sanos y salvos. Y ahora están bajo estricta valoración médica y veterinaria por parte de especialistas. Dependiendo de los resultados físicos y comportamentales, se determinará la viabilidad y los tiempos para su reincorporación segura al hábitat natural. Porque el objetivo no es tenerlos en cautiverio. Es devolverlos a su casa. A la montaña.
Un llamado a proteger la biodiversidad. El Puma concolor es una especie vulnerable. Y es un eslabón clave para regular los ecosistemas. Atentar contra ellos no solo es un delito ambiental. Es un golpe severo a la biodiversidad. Y en Miranda, eso lo entendieron. Gracias a la intervención oportuna, una madre y su cría siguen vivas. Y eso, sin duda, es una victoria. La comunidad y las instituciones demostraron que el diálogo y la educación ambiental pueden salvar vidas. Y que proteger la fauna silvestre es proteger el futuro de todos.