“Ella solo estaba recogiendo huevos para sus hijos”. Eso fue lo último que Jenny supo de su madre, Blanca Emira Pardo Rosero, de 72 años. Una llamada normal. Una conversación cotidiana. Y después, el silencio. Días más tarde, la encontraron en un potrero de la vereda Plazuelas, en San Bernardo, Nariño. Estaba desorientada. Tenía múltiples lesiones. Y el reporte preliminar señala algo aún más grave: “al parecer signos de abuso”.
El calvario y el desenlace. La trasladaron a un centro asistencial en San Bernardo y luego a Pasto. Pero no sobrevivió. Murió. El caso quedó registrado en un informe de la Policía de Nariño del 31 de agosto de 2026. El Hospital San Pedro de Pasto confirmó el fallecimiento. Y su hija, con el corazón roto, exige respuestas. Quiere saber qué pasó con su madre en esos días en los que nadie supo de ella. Quiere saber quién le hizo daño.
El llamado a la justicia. La familia espera que la investigación avance. Que los responsables paguen. Y que la muerte de Blanca Emira no quede en el olvido. Porque una mujer de 72 años salió a recoger huevos para sus hijos y nunca volvió. Y su hija, hoy, solo tiene preguntas. Las circunstancias y los responsables de las lesiones son materia de investigación. Pero el dolor de Jenny ya es irreversible. La justicia tiene la palabra.