Edimari Hernández Chacón tenía 7 años y caminaba por una acera en Chicago, de la mano de una mujer adulta. Era sábado, casi mediodía, el sol brillaba. De repente, una mujer se acercó. Sacó un objeto punzocortante. Y la apuñaló varias veces por la espalda. A plena luz del día. En el vecindario de Chatham, al sur de la ciudad. La niña fue llevada al Hospital Infantil Comer, pero no sobrevivió. Su familia, inmigrante venezolana de la isla de Margarita, quedó destrozada.
La reacción de los testigos. Pero lo que pasó después conmovió a muchos. Los testigos no se quedaron quietos. Persiguieron a la sospechosa. La retuvieron. La detuvieron hasta que llegó la policía. La mujer resultó herida en el forcejeo y fue trasladada a un hospital. Luego quedó bajo custodia. Los cargos están pendientes. La Policía de Chicago dice que la niña y la sospechosa no se conocían. No hay motivo claro. Solo dolor. La concejal Michelle Harris expresó sus condolencias y agradeció a quienes intervinieron. “Sus acciones rápidas pudieron haber evitado más daños”, dijo.
La investigación y la vigilia. El domingo se realizó una vigilia en el lugar donde ocurrió el ataque. La familia de Edimari se reunió afuera del Hospital Infantil Comer después de su muerte. Sus familiares se encuentran en estado de shock. La Policía de Chicago continúa investigando las circunstancias del ataque y el motivo por el que la mujer se acercó a la menor. Hasta ahora, las autoridades no han informado de cargos formales contra la sospechosa. La comunidad espera que la justicia llegue y que la memoria de Edimari no se borre.