Gustavo Petro pagó el viernes la última cuota de su casa en Chía. Lo hizo saber en su cuenta de X con un video del momento de la firma del pago. El mensaje que acompañaba tenía el tono de un balance: quince años de cuotas al banco, una deuda saldada y un inmueble que mandó construir en 2011, cuando no era todavía alcalde de Bogotá ni presidente. Es, según él, su único bien. Después enumeró lo que no tiene: haciendas, carro particular, cuentas en el exterior, acciones, CDT ni títulos de deuda pública.
El divorcio y la venta obligada. El expresidente dejó la Casa de Nariño el 7 de agosto. En sus discursos de despedida había dicho que llegó al poder con una casa en Chía y se iría con media, porque el divorcio de Verónica Alcocer obliga a vender el inmueble y repartir lo que se obtenga. Petro dijo que le corresponde la mitad. Su hija mayor, Andrea, señaló que la casa lleva diez años en venta, su valor está entre 2.000 y 3.000 millones de pesos, y venderla es complicado porque tanto su padre como Alcocer figuran en la lista Ofac de Estados Unidos.
Dónde vivirá y el futuro. Gustavo Bolívar confirmó que Petro le pidió alojamiento temporal. También intentó instalarse en dos conjuntos residenciales de Bogotá, pero en ninguno lo aceptaron. Su plan es vender y, con lo que le quede después de repartir, arrendar o comprar una vivienda más pequeña, con la condición de que esté rodeada de árboles. La venta es una posibilidad, no un trámite en marcha, y hasta donde se sabe tampoco hay comprador.