El miércoles parecía ser un día de cierre, de liberación, de pasar la página. Icicléia Alves Veloso, empresaria de 41 años conocida en Ourilândia do Norte como “Leia Veloso”, había llegado a una oficina jurídica del municipio brasileño para poner su firma en los documentos del divorcio. Casi todo estaba listo. Solo faltaban detalles menores.
Fue en ese instante cuando su exesposo, el concejal y exalcalde Romildo Veloso e Silva, le pidió al abogado que los dejara solos unos minutos. El jurista salió. Y desde el otro lado de la puerta, escuchó las detonaciones.
Al ingresar junto a las autoridades, la escena era estremecedora: Icicléia permanecía sentada en la misma silla donde momentos antes firmaba su libertad, con un impacto de bala en la cabeza, pero aún con vida. En el baño de la oficina, el concejal fue hallado sin vida, con un revólver a su lado.
La empresaria fue trasladada de urgencia al Hospital Municipal y luego al Hospital Regional PA-279, donde ingresó a la UCI. El jueves su estado empeoró drásticamente: entró en coma profundo. Horas después, el centro médico confirmó su muerte por traumatismo craneoencefálico. La Policía Civil investiga el caso como feminicidio seguido de suicidio.