Ocurrió de madrugada en Perla del Sur, Pereira. Una persona que buscaba entre residuos encontró lo que jamás debería hallarse: una recién nacida sin vida, envuelta entre telas y bolsas de basura. La pequeña había sido abandonada como si fuera un desecho más. El hallazgo encendió alarmas y conmocionó a toda la ciudad.
Las autoridades comenzaron las investigaciones para esclarecer su muerte y dar con los responsables. Pero el cuerpo de la bebé pasó semanas en Medicina Legal. ¿Por qué? Porque ningún familiar se presentó a reclamarlo. Nadie. El silencio de la sangre fue otra forma de abandono.
Entonces apareció la teniente coronel Laura Lesly Cruz Carreño, comandante operativa de la Policía Metropolitana de Pereira. Al conocer el caso, no se quedó de brazos cruzados. Decidió darle algo que le habían negado: un nombre. La llamó Milagros. Un acto humanitario que transformó un número de expediente en una identidad.
Y la comunidad respondió. Este martes 9 de junio, una caravana integrada por policías, líderes comunitarios y ciudadanos anónimos recorrió las calles de Pereira. Sin familia que la reclamara en vida, Milagros tuvo un cortejo fúnebre escoltado por la institución y el pueblo. El recorrido terminó en el cementerio La Ofrenda, donde se realizaron honras fúnebres con recogimiento, respeto y solidaridad.
Milagros no tuvo un primer aliento rodeado de amor. Pero tuvo un último adiós con centenares de personas que le dijeron: tú exististe, tú importas. Pereira no olvida. Y su nombre quedará como un llamado urgente a proteger la niñez y a recordar que toda vida merece dignidad.