Un conductor llamado Camilo Barrientos murió en 1994. Iba por la vía entre Yarumal y Campamento, en el norte de Antioquia, cuando el grupo paramilitar ‘Los 12 Apóstoles’ acabó con su vida. Pasaron 32 años. Pero la justicia no prescribe para todos.
La Corte Suprema de Justicia confirmó que Santiago Uribe Vélez, hermano del expresidente Álvaro Uribe, fue uno de los creadores de ese grupo ilegal. La condena: 28 años de prisión por homicidio agravado y concierto para delinquir. Los hechos, además, fueron calificados como delitos de lesa humanidad. Eso significa que no hay indulto, no hay casa por cárcel, no hay olvido.
Este martes 9 de junio, Santiago Uribe no esperó que lo capturaran. Se entregó. Caminó solo hasta una comisaría de Policía. Su hermano, el expresidente, lo confirmó con un tuit escueto: “Santiago Uribe, mi hermano, llegó por sus medios a una comisaría de Policía para cumplir con la orden de captura”. Ni una línea de persecución política. Solo el hecho.
Camilo Barrientos ya no está para verlo. Pero su nombre, 32 años después, es la razón de una condena que remece a la política colombiana.