Una fuerte controversia se vive en el municipio de Quinchía, Risaralda, luego de que el alcalde Jader Bañol anunciara que solicitará imponer comparendos a las personas que dejen alimento o agua para cinco perros en condición de calle conocidos por la comunidad como “la banda del Serrucho”. La decisión del mandatario ha generado un intenso debate entre los habitantes del municipio, dividiendo opiniones entre quienes respaldan la medida y quienes la rechazan por considerarla inhumana.
Según el alcalde, la medida busca atender los problemas de convivencia ocasionados por la presencia de excremento en espacios públicos, situación que, asegura, se ha incrementado por la alimentación que reciben estos animales. Bañol manifestó que la presencia de estos perros en las calles ha generado incomodidad entre los ciudadanos, afectando la limpieza y el orden del municipio.
El anuncio ha generado un amplio debate entre la ciudadanía. Mientras algunos respaldan la decisión al considerar que busca preservar el orden y la limpieza del municipio, otros cuestionan la medida y defienden que, en medio de las altas temperaturas que afronta la región, brindar agua y alimento a los animales representa un acto de solidaridad y protección hacia seres vivos que permanecen en las calles. Los defensores de los animales han manifestado su rechazo a la decisión y han convocado a voces de protesta.
Los amantes de los animales han señalado que la medida es desproporcionada y que existen alternativas más humanitarias para abordar el problema de los perros callejeros, como campañas de esterilización, adopción y concientización ciudadana. La discusión continúa abierta entre quienes priorizan la convivencia ciudadana y quienes piden alternativas que garanticen el bienestar animal sin recurrir a sanciones.