El Juzgado Segundo de Ejecución de Penas y Medidas de Seguridad de Sincelejo, Sucre, emitió una orden de captura para cumplir condena contra Raquel Elena Polo Suárez por el delito de homicidio agravado. La mujer, oriunda de San Andrés de Sotavento, Córdoba, fue detenida por la Policía en San Juan del Cesar, sur de La Guajira, donde se encontraba evadiendo la justicia. La captura se produjo luego de que el tribunal determinara que debía pagar una pena de hasta 30 años de prisión por el asesinato de su pequeño hijo de tan solo 7 meses de nacido, hechos ocurridos el 6 de marzo de 2013 en el barrio Seis de Enero de Sincelejo.
En su momento, Raquel Elena Polo Suárez aceptó los cargos imputados por la Fiscalía. Según el relato de los hechos, esa madrugada el bebé se levantó llorando a eso de las 5:00 de la mañana. La mujer se paró a hacerle un tetero e ingresó nuevamente a la habitación con el menor, donde posteriormente lo asesinó. En las audiencias, el fiscal relató que el bebé murió por insuficiencia respiratoria a causa de la inmersión de cabeza en un líquido caliente, aduciendo que la muerte se comportaba de manera violenta. Por ser su propio hijo, quien se encontraba en estado de indefensión, el delito no tiene rebaja de pena por ser la víctima un menor de edad.
Se conoció además que la mujer quería regalar al bebé porque no quería convivir con el padre, José Carlos Contreras Montes, un vendedor ambulante de verduras. Contreras, quien vivió su propio duelo con la muerte de su hijo, dijo que perdonaba a la mujer y que su intención, pese a todo lo ocurrido, era ayudarla. La pareja asistía a una iglesia evangélica y, ante una mala situación económica, los propietarios de la vivienda donde ocurrieron los hechos les dieron trabajo a los dos en una zapatería artesanal que funcionaba en el lugar.
La comunidad del barrio Seis de Enero quiso linchar a Raquel, por lo que la Policía tuvo que intervenir y brindarle seguridad a la mujer. Durante las audiencias, Raquel se mantuvo en un estado de shock, por lo que se hizo necesaria la presencia de un psicólogo para que emitiera un concepto sobre su estado de salud mental. El especialista determinó que la mujer se encontraba bien de salud y que solo tenía un mutismo moderado que no le impedía responder durante la audiencia. Antes de ser llevada a los juzgados, ella se había desnudado en las celdas de la Unidad de Reacción Inmediata donde se encontraba detenida.