María Lourdes Pérez sintió un deseo arrollador a los 41 años: quería volver a ser madre. Así nació Gonzalo, su segundo hijo, cinco años después de Santiago. Hoy, ambos jóvenes yacen bajo los escombros de los terremotos que sacudieron Venezuela el 24 de junio, y su madre los busca con desesperación, casi sin ayuda.
Santiago, de 21 años, estudiaba administración de transporte en la Universidad Simón Bolívar y soñaba con graduarse. Era su mano derecha, el hijo mayor que medía 1,81 metros y pesaba 94 kilos. Ese día se quedó en casa cuando ocurrió el primer sismo, de magnitud 7,2. María Lourdes lo encontró con vida bajo los escombros, le dio agua por una pajilla, pero los bomberos no lograron rescatarlo. Pasaron 16 horas para sacar su cadáver, con las herramientas que tenían en casa.
Gonzalo, de 16 años, estaba ensayando un baile de fin de curso con sus compañeras en un edificio de la urbanización Tanaguarena, en La Guaira. Iba a interpretar a Michael Jackson y se llevó el traje escondido. El edificio colapsó con el segundo terremoto, de magnitud 7,5, que ocurrió 39 segundos después. Cinco niñas lograron salir ilesas, otra salió a las 36 horas, pero Gonzalo y varias amigas quedaron atrapadas.
Desde entonces, María Lourdes ha liderado la búsqueda por sus hijos y las amigas de Gonzalo. Ha gestionado máquinas retroexcavadoras, ha removido escombros con sus propias manos, ha pedido ayuda a vecinos y amigos, pero denuncia que el Estado no ha llegado a la zona. Los equipos internacionales, como los colombianos y mexicanos, llegaron al quinto día, pero no pueden con todo.
“Me quedé sin razón de vida, ellos eran todo para mí”, dice entre lágrimas. “Eran chamos felices, muy felices. Ahora pienso que Dios me concedió dos ángeles, uno con 21 años y otro con 16”. La zona donde vivía, La Guaira, ya había sufrido la tragedia de Vargas en 1999. María Lourdes perdió todo materialmente pero su familia sobrevivió. Ahora, 26 años después, perdió a sus hijos y a su madre, que era española.