Jan Carlo Barrios, un padre venezolano, se convirtió en el símbolo de la desesperación y la resiliencia de quienes perdieron a sus seres queridos en los terremotos del 24 de junio en Venezuela. Durante 20 días, este hombre buscó incansablemente entre los escombros de lo que fue su edificio en La Guaira, sin ayuda oficial, solo con la compañía de un amigo y la fe de que encontraría a su hija Mélani, de 14 años. “Nos abandonaron, nos dejaron solos”, denunció en un video que grabó mientras se adentraba en las ruinas por tercera vez, sabiendo que debajo de los ladrillos y el concreto estaba el octavo piso donde vivía su familia.
Barrios no tuvo herramientas especializadas ni equipos de rescate. Con sus propias manos y cálculos, reconstruyó el orden de los apartamentos entre las ruinas, haciendo un mapa mental a punta de pistas y pasos contados. Empezó en el piso 12, bajando uno por uno hasta llegar al octavo, donde halló lo que quedaba de su hogar. Allí, aprisionada entre un closet y una pared del baño, estaba Mélani. “No tuvo oportunidad”, dijo conmovido, creyendo que la joven murió de forma instantánea. Prefirió no verla para quedarse con el bonito recuerdo de la adolescente que soñaba con ser diseñadora y a quien no había podido comprarle la máquina de coser que tanto anhelaba por la difícil situación económica que atravesaban.
La historia de Jan Carlo Barrios es solo una de las miles que han surgido tras el doble terremoto que devastó La Guaira y otras zonas del norte de Venezuela. Las cifras oficiales hablan de más de 4.500 muertos y más de 50.000 desaparecidos, pero la realidad es que nadie sabe con certeza cuántas víctimas dejó la tragedia. Miles de familias aún buscan a sus seres queridos entre los escombros, mientras otras intentan elaborar el duelo en medio de la precariedad y la falta de apoyo estatal. Barrios, a pesar del dolor de haber perdido a su hija, continúa la búsqueda en su edificio, ayudando a otros vecinos a encontrar a sus familiares.