En el sur de Cali, el barrio La Floresta está de luto. Crispino Vitelio Guzmán, de 91 años, fue asesinado mientras realizaba su oficio de toda la vida: cuidar carros y motocicletas. Pero don Crispino no era un cuidador más. Era el fundador del barrio donde vivió por más de 60 años, un hombre que vio crecer las calles y las familias del sector.
Un hombre querido por su comunidad. Don Crispino era un rostro familiar en La Floresta. Su sonrisa y su trato amable lo hicieron querido por vecinos y comerciantes. Durante décadas, se ganó el respeto y el cariño de quienes lo veían cada día cumpliendo con su labor. Era conocido por su responsabilidad y su entrega, virtudes que lo convirtieron en un referente del barrio.
Las amenazas y el crimen. Según su hijo, don Crispino había recibido varias advertencias de hombres que no veían con buenos ojos que ejerciera su oficio en el sector. A pesar de las intimidaciones, el adulto mayor siguió trabajando. El jueves, dos disparos acabaron con su vida. La noticia ha consternado a la comunidad, que lo recuerda como un hombre trabajador y de buen corazón.
Investigación en curso. Las autoridades adelantan las investigaciones para esclarecer las circunstancias del homicidio y dar con los responsables. Mientras tanto, la familia y los vecinos de don Crispino lo despiden con dolor, honrando la memoria de quien dedicó su vida a servir y a construir el barrio que hoy lo llora.