Un brutal atentado con explosivos en Planadas, Tolima, dejó cuatro personas fallecidas, entre ellas una bebé de apenas dos meses de nacida, y 17 heridos. El ataque, perpetrado con una volqueta y drones, estremeció a todo el país y dejó en evidencia la crueldad de la violencia que no respeta la vida de los más inocentes.
La noche del domingo 1 de noviembre se convirtió en una pesadilla para el municipio de Planadas. Las detonaciones, registradas en inmediaciones del barrio Aeropuerto y cerca del Batallón de Infantería N.° 17, no solo cobraron la vida de tres adultos, sino que apagaron la luz de una bebé de dos meses. La pequeña, que apenas comenzaba a vivir, se convirtió en el rostro más desgarrador de este ataque que también dejó 17 personas heridas por esquirlas.
La onda explosiva afectó varias viviendas y causó graves daños en la infraestructura del Hospital Centro de Planadas, especialmente en el área de farmacia, que terminó incendiada. Debido a la emergencia, el centro médico solo presta servicios de urgencias y partos, mientras el colegio Santo Domingo Savio fue habilitado como hospital provisional para atender a los afectados. La Alcaldía decretó el toque de queda y ordenó la evacuación del CEATI.
La gobernadora del Tolima, Adriana Matiz, repudió el hecho y exigió justicia y acciones contundentes para detener esta barbarie. Por su parte, la Quinta División del Ejército Nacional calificó el atentado como una grave vulneración de los Derechos Humanos y aseguró que sus tropas trabajan para dar con los responsables. Este hecho se suma a una ola de violencia en Balboa y Algeciras, dejando un saldo trágico en el país y un profundo dolor por la pérdida de los niños, quienes son las víctimas más indefensas de esta guerra sin sentido.