La fe fue usada como un disfraz. Una mujer de 19 años llegó a la Casa Natal de la Madre Laura en Jericó, Antioquia, diciendo que quería consagrar su vida a Dios. Las Hermanas Misioneras de María Inmaculada, conmovidas por su supuesta vocación, le abrieron las puertas y le brindaron su confianza. Pero la joven solo esperaba el momento perfecto. Junto a un hombre que la acompañaba, hurtó los recursos que sostenían a la comunidad: el dinero de la manutención, las ventas del almacén y hasta los estipendios de las misas.
El robo golpeó con dureza la economía de la congregación. La Diócesis de Jericó denunció el hecho y advirtió que esta modalidad podría repetirse en otras instituciones eclesiales. Por eso, hizo un llamado a reforzar los protocolos de seguridad y verificar la identidad de quienes soliciten ingreso a las instalaciones.
El gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, fue enfático: “¡No hay derecho! Atracaron a las religiosas”. Y para dar con los responsables, ofreció una recompensa de hasta 50 millones de pesos a quien entregue información que permita su identificación y captura. Las autoridades no descartan que los delincuentes hayan utilizado algún tipo de sustancia para facilitar el hurto.