El terremoto en Venezuela ha dejado imágenes de destrucción, pero ninguna tan conmovedora como la de Argemiro Antolínez Ángel. El colombiano, nacido en Bucaramanga, Santander, llevaba entre 12 y 14 años viviendo en el vecino país. Había construido su vida en Venezuela junto a su pareja. El 24 de junio, el edificio La Mar Suite, en Tucacas, estado Falcón, colapsó por completo tras los fuertes sismos. Argemiro y su compañera quedaron atrapados bajo toneladas de concreto.
Cuando los equipos de rescate llegaron hasta los escombros, encontraron una escena que estremeció a todos: estaban abrazados. En medio del miedo, del ruido y del derrumbe, ambos se aferraron el uno al otro. La búsqueda de sus familiares en Colombia comenzó de inmediato. Su sobrino logró establecer contacto para avanzar en los trámites. La historia de Argemiro ha causado profunda conmoción.
Hoy Colombia lamenta la muerte de este bumangués. Su historia no es solo una cifra dentro de una emergencia. Es el relato de un amor que quedó marcado por la tragedia, de una familia golpeada por la distancia y de un último abrazo que ha conmovido a miles. En medio del horror, su gesto se ha convertido en un símbolo de amor incondicional.