Ana María Ramírez Cetina hizo una videollamada a su hermana minutos antes de despegar. Le prometió ver el video de su sobrino al aterrizar, pero el jet se estrelló en Palm Beach.
La última conversación ocurrió en un aeropuerto, minutos antes del despegue. Ana María Ramírez, la niñera colombiana que murió en el accidente del jet privado en Palm Beach, hizo una videollamada a su hermana, Angie Alejandra, el domingo en la mañana. Estaba con los dos niños que cuidaba y prometió ver un video que le habían enviado en cuanto aterrizara. Nunca volvió a responder.
Angie relató que su hermana le envió fotos del avión en esa llamada. La familia se enteró de la tragedia por redes sociales, antes de cualquier confirmación oficial. “Supuse la verdad, pero no quería creer que fuera ella hasta que mi mamá me lo confirmó”, dijo. Ana María, bogotana de 23 años e ingeniera biomédica, había viajado a EE. UU. buscando un mejor futuro y estar cerca de su madre. Trabajaba cuidando a Emma y Charlie, los hijos de los Robinson, quienes la consideraban parte de la familia.
“Ella quería mucho a la familia Robinson, ellos también la querían ya como parte de la familia. Amaba a los niños”, contó su hermana. Tras conocerse la noticia, la familia ha tenido que enfrentar un duro proceso para repatriar sus restos, el cual les indicaron que podría tardar hasta 18 meses. Por eso, hacen un llamado a los gobiernos de Colombia y Estados Unidos para que agilicen los trámites y les permitan darle una pronta despedida. Mientras tanto, las autoridades investigan las causas del siniestro.