La joven de 19 años murió en una balacera que dejó cuatro heridos. Las autoridades investigan si se trató de un feminicidio o de un fuego cruzado.
La madrugada del pasado lunes festivo 12 de octubre se transformó en escenario de violencia y dolor para los habitantes del municipio de Florida, en el suroriente del Valle del Cauca. Ese día, un ataque con arma de fuego apagó la vida de Isabella Prado Baralt, una joven de 19 años que estaba departiendo con unos amigos en un local comercial en el barrio La Esperanza.
Según las versiones de algunos habitantes, el caso se presentó a las 3:40 de la mañana, horas después de que se ordenó el cierre general de los establecimientos nocturnos. Los disparos irrumpieron en un momento de alta afluencia de personas que se retiraban del lugar, lo que desató escenas de pánico y confusión colectiva. Cuatro personas resultaron heridas e Isabella no pudo sobrevivir a la balacera.
Las autoridades buscan establecer si el hecho ocurrió en el interior o en la fachada de uno de los establecimientos de la denominada zona rosa, sobre el corredor vial de la calle 10. La investigación busca ampliar la recolección de testimonios entre administradores y trabajadores de los locales nocturnos vecinos. Mientras la Policía Nacional y el CTI de la Fiscalía adelantan las labores técnicas y el análisis de cámaras, el debate sobre la naturaleza del crimen sigue abierto.
El concejal de Florida Mario López calificó lo ocurrido como feminicidio y rechazó categóricamente toda forma de violencia contra las mujeres. “Ninguna mujer debería perder la vida a manos de la violencia. No podemos permitir que estos hechos sigan arrebatando sueños, destruyendo familias y llenando de dolor a nuestra sociedad”, afirmó. Sin embargo, otra hipótesis apunta a que Isabella habría sido víctima de un fuego cruzado, pues el atentado habría sido perpetrado contra uno de los cuatro heridos. De manera preliminar, las víctimas manifestaron no haber recibido amenazas previas.