Cali recibió un refuerzo que no habla, pero que puede encontrar la vida donde los ojos humanos no alcanzan. Se trata de Dastan y Gasper, los dos perros del Equipo Especializado de Búsqueda con Caninos K9 y Rescate de Animales en Emergencias (K9/BRAE), que llegaron en el primer vuelo de apoyo tras el terremoto de 7,4 y ya están operando en la capital del Valle del Cauca.
Su traslado fue prioritario. Mientras la ciudad intentaba levantarse entre escombros y sirenas, los binomios caninos aterrizaron para sumarse a las acciones de búsqueda y rescate de personas atrapadas en estructuras colapsadas. Su entrenamiento les permite detectar con precisión el rastro de vida bajo toneladas de concreto, una labor clave en las primeras 72 horas que son vitales para hallar sobrevivientes.
Ya están desplegados en los focos de mayor afectación, como la zona de la Avenida Roosevelt con calle 43 y el corredor de la calle 9, donde los organismos de socorro concentran esfuerzos con bomberos de Cartago, Buga y equipos que llegaron de Bogotá y Medellín. Cada marcación de Dastan y Gasper activa de inmediato a los rescatistas que entran con equipos hidráulicos y perros de apoyo.
Más que perros, son símbolo de esperanza en una ciudad que registra 15 muertos y 380 heridos. Su presencia le devuelve aliento a familias que esperan noticias y a una comunidad que se movilizó en masa para ayudar. Hoy, en Cali, los héroes tienen cuatro patas y una misión clara: salvar vidas.