Guadalajara de Buga se sumó a la lista de municipios golpeados de frente por el terremoto de 7,4 con epicentro en San José del Palmar, Chocó. El punto de la tragedia fue la calle 30 entre carreras 11 y 12, en la obra del que será el nuevo Surtifamiliar del Norte, una construcción que no resistió la fuerza del movimiento telúrico de la mañana de este lunes 10 de agosto y terminó colapsando sobre quienes estaban cerca.
Allí se encontraba Paola Quintero, una joven bugueña que había convertido su emprendimiento de ropa en su sello personal. No era solo una comerciante, era una madre amorosa, una esposa presente y una mujer reconocida por su trato cálido con cada clienta que entraba a su negocio, siempre al día con las tendencias de moda y con sueños por cumplir. Estaba junto a su hija de cinco años y su mascota cuando la estructura se vino abajo.
El desenlace fue desgarrador: Paola y su perro perdieron la vida en el lugar producto del colapso, mientras que la niña fue rescatada con vida entre los escombros y trasladada de urgencia a una clínica de la Ciudad Señora, donde permanece bajo atención médica especializada y pronóstico reservado. Vecinos que la conocieron no salen del asombro y hoy su nombre se repite con dolor en cada rincón de Buga.
Su historia personaliza una tragedia que hasta ahora se contaba en cifras de muertos y edificios caídos. No es solo una víctima más del sismo más fuerte de los últimos años en Colombia, es el reflejo de una familia trabajadora del Valle que quedó partida a la mitad en segundos. Mientras los organismos de socorro continúan la evaluación de daños en el norte del Valle, Buga despide a Paola con un clamor unánime: fortaleza para su familia y que su emprendimiento, su alegría y su calidad humana no se olviden.