El barrio Andrés Sanín, como tantos otros, esconde realidades que duelen. Una vivienda albergaba a dos pequeños seres que nadie reclamaba. Eran dos cachorros, solos, sin comida, sin agua, sin una mano que los acariciara.
La Policía Ambiental, en labores de control o tras una denuncia ciudadana, llegó hasta el lugar. Lo que encontró fue desolador: los animales presentaban signos evidentes de descuido. Pelaje enmarañado, delgadez, mirada triste.
Pero la historia no terminó ahí. Los uniformados actuaron de inmediato. Rescataron a los cachorros y los trasladaron al Centro de Bienestar Animal, un lugar donde reciben atención veterinaria especializada.
Allí, los pequeños serán evaluados, desparasitados, vacunados y alimentados. También recibirán el cariño que nunca debió faltarles.
El abandono de animales es un acto de crueldad. Estos dos cachorros tuvieron una segunda oportunidad. La Policía Ambiental sigue vigilando.