La justicia colombiana tomó un lugar en el centro del debate ambiental más divisivo del país. Un juez en Antioquia admitió para estudio una tutela que exige la suspensión inmediata de los planes de sacrificio contra los hipopótamos del Magdalena Medio, argumentando que dichas medidas vulneran principios de protección animal y el debido proceso ambiental.
La historia de estos animales es inseparable del narcotráfico: llegaron como parte del zoológico privado de Pablo Escobar en la Hacienda Nápoles y, tras su muerte, colonizaron los humedales y ríos de la región. Hoy se estima que la población supera los 160 ejemplares y crece sin control.
Las autoridades ambientales han defendido el sacrificio como medida necesaria para proteger los ecosistemas nativos, pero organizaciones animalistas y comunidades locales se oponen radicalmente.
La tutela pone ahora en manos de la justicia una decisión que la ciencia y la política no han logrado resolver. Colombia espera un fallo que definirá el futuro de su especie invasora más célebre.