La sombra del paramilitarismo volvió a golpear la puerta del expresidente Álvaro Uribe. La Fiscalía colombiana abrió una investigación formal contra el exmandatario por su presunta participación en las masacres de El Aro y La Granja, ocurridas en el municipio de Ituango (Antioquia) en los años 1996 y 1997, cuando Uribe era gobernador del departamento. Los delitos imputados son concierto para delinquir agravado y homicidios en persona protegida.
La investigación también abarca el asesinato del abogado y defensor de derechos humanos Jesús María Valle Jaramillo, ocurrido en 1998, quien había denunciado la complicidad entre militares y paramilitares en las masacres. La Fiscalía señala que Uribe “facilitó y promovió” el accionar de grupos paramilitares y que la hacienda Las Guacharacas, propiedad de su familia, habría servido como base de estas estructuras armadas.
El expresidente, quien enfrentó un largo juicio por soborno de testigos que lo llevó a arresto domiciliario, calificó la investigación como “un suplicio” y denunció persecución política. La noticia llega ad portas días de la segunda vuelta presidencial. Su hermano Santiago Uribe fue condenado a 28 años de prisión hace apenas días por paramilitarismo.