La Ley 2450 de 2025 ratificó que el ruido excesivo es una infracción grave de convivencia y salud pública, con sanciones que arrancan en 933.816 pesos y pueden escalar hasta los 22 millones, incluyendo el decomiso de equipos de sonido.
La pregunta es directa: ¿estás de acuerdo con estas multas o consideras que son exageradas? La norma permite que la Policía Nacional intervenga en hogares, conjuntos residenciales y espacios públicos cuando se superan los 65 decibeles en el día y 55 en la noche. Para algunos, es una medida necesaria para proteger la tranquilidad y la salud. Para otros, es una restricción a la vida social y cultural.
En casos reiterados o graves, las sanciones pueden llegar a los 22 millones de pesos e incluso al decomiso de los equipos de sonido. El objetivo es claro: proteger el descanso y la convivencia. Pero el debate está servido, y las opiniones están divididas. ¿Es justo que una fiesta ruidosa te cueste casi un millón de pesos? ¿O la ley está yendo demasiado lejos?
La claridad en las cifras busca reforzar que la contaminación acústica es un problema serio que ya no se tolera como una simple molestia vecinal. Pero la pregunta sigue en el aire: ¿dónde está el límite entre el derecho al descanso y el derecho a la recreación? La conversación está abierta. ¿Tú qué opinas?