Rocky no tenía nombre cuando llegó a la Estación de Policía de Ciudad Bolívar. Solo tenía una puñalada en el ojo y una mirada que pedía ayuda. El perrito de raza pitbull había sido víctima de la crueldad humana. Pero los uniformados no lo abandonaron. Contactaron a un médico veterinario, evaluaron su estado y, entre todos los compañeros, reunieron los recursos para la cirugía.
La operación fue exitosa. Rocky ahora está en plena recuperación, con curaciones diarias y una alimentación especial. El activista Andrés Preciado dio a conocer la historia y destacó la labor de los policías. “Sigan apoyándolos aquí en la Estación Ciudad Bolívar. Pueden venir a traerles comida a los 8 peludos que tienen acá”, dijo. Rocky pronto será adoptado a través de la fundación Rescatadogs.
La historia de Rocky es un recordatorio de que el amor siempre puede vencer al odio. Los policías de Bogotá no solo protegen a las personas, también protegen a los animales. Su ejemplo nos inspira a ser mejores. Rocky encontró una segunda oportunidad. Y nosotros, una lección de humanidad.