Pudieron seguir de largo. Muchos lo habrían hecho. Pero dos jóvenes que transitaban por el puente de San Isidro, vía a Terranova en Jamundí, tomaron una decisión diferente cuando notaron que un hombre necesitaba ayuda urgente. Se detuvieron. Se acercaron. Hablaron con él.
Esa conversación lo cambió todo. Con paciencia, con empatía y con una humanidad que no se aprende en ningún libro, lograron que el joven desistiera y recibiera la ayuda que necesitaba. Una vida que hoy sigue, gracias a que dos personas eligieron no mirar hacia otro lado.
En un mundo donde la indiferencia suele ganar, este hecho en Jamundí es un recordatorio poderoso: a veces salvar una vida no requiere equipos especiales ni entrenamiento. Solo requiere detenerse, mirar a los ojos a quien sufre y decir: aquí estoy.
Si conoces a alguien que necesita apoyo emocional, en Colombia puedes llamar a la Línea 106, disponible las 24 horas.
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