Valentino tiene un año y medio y lleva días luchando por respirar. Está hospitalizado en la Clínica Foscal de Floridablanca, donde ingresó por una malformación vasolinfática en el lado derecho de su rostro. Pero durante su estancia, sus pulmones fallaron. Los médicos fueron claros: necesita terapia ECMO, una máquina que oxigena la sangre y le da un descanso a los pulmones mientras se recuperan. Sin eso, su vida corre peligro.
La remisión que no llega. Su mamá, Maryuri Hernández, no se ha separado de su lado. Ya radicaron la remisión ante Nueva EPS. “Se montó la remisión para realizar una terapia de ECMO, que sería como ayudarle a oxigenar la sangre. Es como que sus pulmones descansarán un tiempito, mientras se logran recuperar”, explicó. Pero la respuesta no llega. La familia pide que el traslado se haga al Instituto Cardiovascular de Floridablanca, que queda justo frente a la Foscal, para evitar riesgos adicionales por un desplazamiento más largo.
El llamado desesperado. “Mi hijo lo está necesitando en este momento con una urgencia, con mucha urgencia”, dice su madre. La familia permanece a la espera de una respuesta de Nueva EPS que permita garantizar la continuidad de la atención especializada para Valentino y avanzar con el procedimiento requerido para tratar su grave compromiso pulmonar. Mientras tanto, el tiempo pasa y Valentino sigue esperando. Porque cada minuto cuenta. Y porque un niño de año y medio no debería estar peleando por un papel cuando lo que necesita es una oportunidad para respirar.