18 ciudadanos venezolanos fueron expulsados de Colombia. La decisión se tomó tras una serie de operativos de control en Medellín y otros sectores del Valle de Aburrá. Entre los deportados hay un personaje que se hizo famoso en redes sociales: el hombre que deambulaba vestido de sacerdote en el sector de La Paralela. Sobre él pesaban múltiples sanciones policiales. Porte de armas blancas. Ocupación indebida del espacio público. Tenencia de un celular reportado como hurtado. Y algo más: arrojar agua sobre los parabrisas de vehículos en movimiento, generando riesgos viales.
Los antecedentes de los otros 17. Los otros ciudadanos también tenían cuentas pendientes con la justicia. Hurto. Tráfico y consumo de estupefacientes. Porte de armas de fuego o cortopunzantes. Participación en riñas callejeras. Uno de ellos registraba 23 detenciones previas por distribución y venta de drogas. Las intervenciones se concentraron en zonas de alta afluencia como el Parque Lleras, el Barrio Antioquia y corredores estratégicos del área metropolitana. El trabajo fue conjunto: Policía Nacional, Ejército, Migración Colombia y Secretaría de Seguridad.
La advertencia de las autoridades. El secretario de Seguridad de Medellín, Manuel Villa, fue enfático: “Fueron identificados con antecedentes y anotaciones que constituyen causales de expulsión relacionadas con hurto, venta de droga, porte de armas y riñas. Algunos tenían hasta 23, 13 y 9 capturas. Personas que habían sido capturadas una y otra vez y seguían en las calles. Aquí definitivamente se acabó la alcahuetería”. Las autoridades reiteraron que continuarán con los operativos de control en la ciudad.