El edificio María Mercedes Lloreda fue el primero en caer. No por decisión propia, sino porque el terremoto lo dejó sin salvación. Las autoridades determinaron su demolición y las máquinas llegaron. Para muchos, era una estructura que debía desaparecer por los daños. Para las familias que lo habitaron, era mucho más: era su hogar. El lugar donde crecieron sus hijos, donde construyeron sueños, donde compartieron años de vida. Hoy, entre escombros, solo quedan recuerdos, fotografías y la nostalgia de decirle adiós a un lugar que alguna vez estuvo lleno de vida.
El testimonio de doña Mariela. Sol Mariela Pulgarín estuvo por más de 40 años en ese lugar. Llegó en los años 80 a su apartamento en el barrio Cuarto de Legua. Fue la primera en adquirir una propiedad en la edificación. Hoy, ver cómo todo se viene abajo es un golpe que todavía no logra entender. “Es muy duro y difícil aún de entender”, dice. Su historia no es solo la de un edificio. Es la de una vida entera.
Un adiós entre escombros. El María Mercedes Lloreda hace parte de las 11 edificaciones que serán derribadas en Cali por fallas estructurales tras el terremoto. Cada demolición es un adiós. Cada escombro guarda una memoria. Porque cuando se derrumba una casa, también se despiden capítulos enteros de una historia. Y en Cali, hay muchas historias que hoy están cayendo con cada edificio.