El alcalde de Dosquebradas, Roberto Jiménez, recibió una llamada. Del otro lado, alguien decía ser senador de la República. Le ofrecía ayudas millonarias para las familias afectadas del municipio. La única condición: que la Alcaldía asumiera el costo del transporte de las donaciones desde Bogotá. Ante la necesidad, el mandatario confió. Y transfirió el dinero. Pero todo era mentira. No era senador. No existían las ayudas. Y el dinero terminó en manos de un estafador.
La estafa que generó rechazo. La historia se conoció y generó rechazo. Porque se aprovecharon de la buena fe del alcalde y de la situación vulnerable de las familias. Las autoridades ya investigan para identificar al responsable y determinar cómo ocurrió la estafa. Mientras tanto, el caso deja una lección: la confianza también se puede convertir en un arma para los delincuentes.
La investigación en curso. Dosquebradas atraviesa momentos difíciles. Y este episodio suma una preocupación más. Pero también muestra que los estafadores no descansan. Y que hay que estar alerta. Porque cuando la necesidad aprieta, las estafas encuentran su mejor terreno. La Alcaldía no se ha pronunciado oficialmente. Se espera que en las próximas horas se conozcan más detalles de la investigación y las acciones para dar con el paradero del responsable.