David Brouillette es el nombre del agente de ICE señalado de dispararle y asesinar a Johan Sebastián Durán Guerrero, un joven colombiano de 26 años que se desempeñaba como repartidor en el estado de Maine. El asesinato tiene múltiples inconsistencias: Brouillette no portaba una cámara corporal para grabar el procedimiento; Durán no tenía orden de deportación ni arresto; y, sobre todo, nadie tenía por qué dispararle, mucho menos en la cabeza. Antes de morir, Johan solo susurró: “traté de parar”.
La exesposa del agente, Ashley Brouillette, habló con Associated Press (AP) acerca de la personalidad del hombre, a quien describió como “aterrador y violento”. Ashley relató que David le tiró agua hirviendo mientras ella cargaba a la hija de ambos, una bebé en brazos. Tanto ella como otros familiares aseguraron que David nunca debió pertenecer a ninguna fuerza policial, ni recibir armas ni condecoraciones. Un familiar, que pidió mantener su identidad en reserva, aseguró que Brouillette fue diagnosticado en su infancia con trastorno bipolar y trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH).
En otra entrevista, Ashley Brouillette aseguró que David la llamó para intentar justificar sus acciones como actos de “defensa propia”. “Me pedía que mintiera por él y que encubriera su reputación. Le dije que no iba a mentir por él, y entonces intentó decir que el tiroteo estaba justificado porque el tipo intentó atropellarlo con su carro”. Ashley le respondió que había visto el video y que era obvio que Johan nunca intentó agredirlo. “En ninguna parte se ve que ese hombre te embistiera. Él sigue en negación: en su cabeza está justificado. Se lo toma con una calma inusual”, narró.
Tras el asesinato, el senador Angus King informó que Durán no era el objetivo de la orden de arresto. King, junto a la gobernadora Janet Mills y el alcalde Liam LaFountain, ha exigido una indagación profunda. Actualmente, la Fiscalía General estatal, la policía de Maine y la Oficina del Inspector General del DHS investigan el caso. El líder demócrata en la Cámara, Hakeem Jeffries, calificó el caso como “un asesinato a sangre fría”, mientras que Chuck Schumer exigió una investigación independiente.