Dayana Sánchez Mujica tenía 35 años. Estaba internada en el Hospital Local de Malambo, en el Atlántico. Padecía tuberculosis avanzada. No podía caminar por la hinchazón en sus pies. Y según su madre, los médicos la tenían amarrada de pies y manos por su ansiedad por consumir estupefacientes. El martes en la noche, Carmen Mujica la dejó recluida. Se fue a su casa a cambiarse y descansar. El miércoles en la mañana, recibió una llamada. Le dijeron que fuera a reconocer el cadáver de su hija. Estaba en una trocha, detrás del hospital.
El relato de la madre. “Yo le dije al policía que me llamó que esa no podía ser mi hija, porque a ella la dejé en el hospital la noche anterior”, relató Carmen. Su hija no podía caminar sola. Estaba amarrada. Y amaneció muerta en una zona enmontada. Inicialmente, las autoridades reportaron que no tenía signos de violencia. Pero la madre no se conforma. Exige explicaciones. Quiere saber qué pasó. Y si hay médicos del centro asistencial implicados. “No me conformo con las condolencias. Quiero saber qué hay detrás de la muerte de mi hija”, sostuvo.
La respuesta del hospital y la investigación. El Hospital Local Santa María Magdalena publicó un comunicado. Informó que activó las actuaciones administrativas e investigaciones internas y disciplinarias correspondientes. Y que espera las conclusiones de los organismos judiciales. Investigadores de la Policía Metropolitana solicitaron los videos de las cámaras de seguridad de la noche anterior al hallazgo. Las preguntas son muchas. Y las respuestas, pocas. Dayana murió. Y su madre solo quiere saber la verdad. La investigación continúa para esclarecer cómo una mujer que estaba internada, amarrada y sin poder caminar, terminó muerta en una trocha a pocos metros del hospital.