Apolo tiene tres años. Es un perro de raza pitbull. Y fue víctima de vejámenes sexuales en la zona rural de Quimbaya, Quindío. Su agresor, Juan Guillermo Villegas Lopera, fue capturado y llevado ante la justicia. El material probatorio presentado por la Fiscalía fue contundente, y el hombre no tuvo más opción que aceptar su responsabilidad en el aberrante caso.
La condena y las sanciones. El Juzgado Segundo Promiscuo Municipal de Quimbaya le impuso una condena de 15 meses de prisión por el delito de lesiones que menoscaban gravemente la salud o integridad física del animal, con la agravante correspondiente. Pero la sanción no terminó ahí. También le fijaron una multa superior a los 11 salarios mínimos, y quedó inhabilitado por 27 meses para ejercer cualquier tipo de comercio, trabajo o actividad que involucre el trato directo o indirecto con animales.
Un precedente para la protección animal. La indignación en el Quindío fue total. Y la justicia, esta vez, respondió. Apolo no puede hablar, pero su caso habló por él. Y el mensaje es claro: el maltrato animal no queda impune. Las autoridades reiteraron el llamado a denunciar cualquier situación que ponga en riesgo la integridad de los animales. La condena representa un precedente en la aplicación de la Ley Ángel y envía un mensaje contundente a quienes cometen este tipo de abusos.