Rafael Martínez tenía 76 años y vivía en la vereda San Diego, en Mariquita, Tolima. La noche del sábado 26 de septiembre, una tormenta eléctrica cayó sobre la zona. Los cerdos de su finca se alteraron y salieron de sus cocheras. Rafael salió de su casa para devolverlos a su lugar, pero uno de ellos, un marrano padrón de unas 18 arrobas, lo mordió en una pierna. La herida alcanzó una arteria, y la hemorragia fue imparable.
La atención que no llegó a tiempo. Dos personas lo trasladaron al Hospital San José de Mariquita, pero cuando llegó, ya no tenía signos vitales. “El señor, al tratar de volver a meter al marrano a la cochera, lo mordió en una de sus piernas, tomando una arteria”, relató Claudia Amparo Medina, gerente del hospital. La vereda San Diego está a más de media hora del casco urbano, y la distancia dificultó la atención inmediata.
Un riesgo latente. La gerente del hospital explicó que se trataba de animales grandes y robustos que, al alterarse, pueden ser peligrosos. La herida profunda y la lejanía del centro asistencial fueron determinantes. La comunidad de Mariquita llora la partida de Rafael, un campesino que dedicó su vida al campo y que encontró la muerte en una labor cotidiana, durante una noche de tormenta.