Janier Mena Mosquera estaba a cuatro días de cumplir 34 años. Pero la violencia le arrebató ese cumpleaños. El 21 de septiembre, en un taller mecánico entre los barrios Galán y Dos de Octubre, en Ocaña, el patrullero y su compañera brindaban protección a una persona en condición de vulnerabilidad. Dos hombres en moto, vestidos de negro, pasaron y sin detenerse dispararon contra el lugar. Ella logró resguardarse. Él recibió varios impactos.
La lucha y el adiós. Mena fue trasladado al Hospital Emiro Quintero Cañizares y luego remitido a Bucaramanga, donde permaneció casi una semana luchando por su vida. Su familia, oriunda de Bojayá, Chocó, rezó y esperó. Pero el sábado 26 de septiembre, su corazón se apagó para siempre. “Luchó hasta el último momento. Las heridas fueron demasiado graves”, dijo el general Jesús Alejandro Barrera, director de la Policía Nacional.
Un sueño truncado por la violencia. La familia Mena Mosquera ya había sufrido el desplazamiento a comienzos de los años 2000, cuando Janier era un niño. Ahora enfrentan una pérdida irreparable. “Salió de Bojayá con sueños y en Ocaña lo mataron”, escribió un familiar en redes sociales. Sus restos serán trasladados a su tierra natal, donde recibirán el último adiós. La comunidad de Bojayá llora la partida de un hombre que dedicó su vida a servir y proteger.