Dos gatas fueron el precio que José Gregorio Bastardo Jiménez habría cobrado por una ruptura sentimental. La discusión con su compañera estalló el 17 de septiembre, y en medio de la rabia, los animales terminaron pagando las consecuencias. La mujer huyó a casa de una de sus hermanas creyendo que allí estaría a salvo, pero él no se detuvo.
La presión y los videos. La presión llegó después, con mensajes, llamadas y algo mucho peor: videos en los que aparecía agrediendo a una de las gatas. La mujer volvió, no por él sino por ellas, pero al cruzar la puerta encontró un silencio que lo dijo todo. Las dos gatas estaban muertas, y cuando reclamó, la respuesta fue un golpe. La violencia contra los animales también es violencia contra las mujeres.
Imputación y prisión. La Fiscalía, a través de la URI de la Seccional Cundinamarca y con apoyo del Grupo Especial para la Lucha contra el Maltrato Animal (Gelma), le imputó los delitos de violencia intrafamiliar agravada, en concurso con muerte animal agravada. El procesado no aceptó los cargos, pero un juez de control de garantías le impuso medida de aseguramiento en centro carcelario. El caso refuerza la importancia de denunciar cualquier tipo de agresión en el hogar.