La marcha avanzaba por las calles de Ibagué, y en medio del recorrido, un grupo de jóvenes se detuvo frente a una estructura pública. Comenzaron a rayar y grafitera con aerosol. Fue entonces cuando un ciudadano se acercó y los increpó. No se quedó callado. Les exigió que no vandalizaran los bienes del Estado. Y la escena quedó grabada en un video que se difundió durante la concentración.
La intervención que evitó los daños. El hombre, cuya identidad no se conoce, se plantó frente a los manifestantes, aparentemente integrantes de colectivos feministas, y les pidió detener los daños. Gracias a su intervención, los grafitis no continuaron. La estructura no sufrió más afectaciones. Y el video se convirtió en el símbolo de una discusión que no es nueva: la protesta como derecho y el respeto por lo público como deber.
El monitoreo de las autoridades. Mientras tanto, las autoridades mantuvieron el seguimiento y monitoreo a las diferentes marchas que se adelantaron en varios puntos de la ciudad. No se reportaron capturas relacionadas con el hecho. La jornada de movilización transcurrió entre consignas, pancartas y, en este caso, la intervención de un ciudadano que decidió actuar. La discusión sobre el vandalismo en las protestas sigue abierta.