Matías Luengas Vergel se quedó mirando la pantalla. No sabía qué decir. Después de varios intentos, la plataforma del ICFES finalmente le mostró el resultado: 500 de 500. Puntaje perfecto en las pruebas Saber 11. A sus 16 años, el estudiante cucuteño cerraba su etapa escolar con una cifra que sorprendió a todos. Incluso a su familia.
La disciplina detrás del logro. Su madre, Liliana Vergel, sabía que su hijo podía lograr algo grande. Pero el 500 superó sus expectativas. Para ella, más que un número, es el reflejo de años de disciplina. Desde los tres años, Matías mostraba facilidad para aprender. Leía frente a los vecinos durante las novenas. Pero detrás del resultado no hubo jornadas interminables. Matías también descansaba, compartía en familia y jugaba baloncesto. Su rutina era sencilla: tareas primero, entrenamiento después. “Papá, yo primero hago mis tareas y después entreno”, decía.
Un futuro prometedor. Esa organización fue clave. Hoy, con su 500, Matías sueña con convertir su amor por las matemáticas en una profesión. Un resultado perfecto que marca el comienzo de un nuevo reto para este joven de 16 años. Su historia es un ejemplo de que la disciplina y el equilibrio pueden llevar a alcanzar metas extraordinarias.